MEDIACIÓN, UNA MIRADA HACIA EL FUTURO

MEDIACIÓN, UNA MIRADA HACIA EL FUTURO

Susana Mirta Rossin

susanarossin@yahoo.com.ar

estudiosusanarossin@yahoo.com.ar

PRÓLOGO

Este trabajo tiene como finalidad compartir con los colegas mediadores y con aquellos profesionales interesados en los métodos apropiados de resolución de conflictos, una modalidad de trabajo que venimos poniendo en práctica hace más de 15 años.

Hemos decidido hacerlo con un lenguaje simple y muy sintéticamente, ya que sería muy agobiante la lectura de los casos que ejemplifican la teoría.

En el conocimiento de que existen muchas escuelas de mediación, diferentes percepciones de trabajo guiadas por distintos  objetivos, todas ellas valiosas y dirigidas a lograr la paz, nos resulta muy convocante esta oportunidad innovadora y joven para hacer llegar nuestra experiencia, que, de alguna manera, también lo es.

Es una modalidad ecléctica que reúne lo mejor, en nuestro concepto, de las escuelas da Harvard, Transformativa, Circular Narrativa y otras, y que contiene en sus fundamentos, tanto  lineamientos  basados en la cibernética de segundo orden (Heinz von Foerster, Bateson, Escuela de Milán) como en la epistemología narrativa (Anderson y Goolishian). Sin embargo, no son las teorías las que guían nuestra práctica, sino la dinámica de la tarea, el día a día del encuentro con otros, todos diferentes e iguales a nosotros mismos.

“¿Puede uno adoptar una posición irreverente sin volverse un fanático de las estrategias o de la ausencia de estrategias? Una posible solución es no dejarse seducir por ningún modelo. El terapeuta (mediador, operador de familia)* irreverente nunca se somete a una sola teoría, a un solo cliente o al sistema derivante (como los tribunales o los servicios sociales)”. Gianfranco Cecchin, Gerry Lane y Wendel A. Ray. Irreverencia. Una estrategia de supervivencia para terapeutas. Paidos. 2002.

Es difícil definir el éxito. Es ésta una palabra que encierra múltiples significados. Por lo tanto no usaremos ese término para evaluar los resultados de nuestro trabajo de estos años. Sí podríamos decir que nos ha ido muy bien,  que ayudamos a muchas familias a encontrar sus propias herramientas para lograr superar situaciones muy dolorosas por las que atravesaban, aunque sólo fuera, a dar muy pequeños pasos para realizar cambios. (pequeños movimientos, grandes cambios en el sistema).

Por supuesto, en algunas otras no hemos podido hacerlo, los asuntos terminaron en los estrados judiciales o las familias continuaron inmersas en sus problemáticas sin modificar en nada la modalidad de comunicación, sin haber cambiado un sólo paso de la danza familiar.

Todo esto va siendo registrado por nosotros y evaluado para continuar aprendiendo y mejorando con la misma práctica, origen de nuestras conceptualizaciones.

 

MEDIACIÓN, UNA MIRADA HACIA EL FUTURO

¿En qué pensamos cuando decimos Mediación?

Creemos que un conflicto o  el estancamiento de una situación difícil o la ausencia total de comunicación, entre otras cuestiones que tiñen y deterioran (momentánea o crónicamente) la relación de una familia, abren las puertas para buscar soluciones.

La tendencia natural, quizás podríamos decir cultural, es la de buscar un abogado, reclamar ante los tribunales divorcios contradictorios, pedidos de alimentos, regímenes de visitas, protección de personas, denuncias de violencia, etc.

¿Pueden (¿deben?) abordarse los problemas (conflictos, crisis, etc.) familiares desde una perspectiva confrontativa, litigante o estrictamente legal? ¿Es útil hacerlo?

En algunas ocasiones, caminos estratégicos de algunos profesionales “amigos de la mediación y de la negociación”, pueden llevar hacia la creencia de la utilidad de comenzar a abordar estas cuestiones desde una óptica meramente jurídica, puede ser considerado  que el inicio de un expediente judicial sea el espacio que abra otros espacios. Sin embargo creemos que esto ocurre muy pocas veces. Es sabido que, por lo general, elegida esta vía, casi no hay  retorno. Se habrá tomado la ruta del litigio, de los bandos (partes) opuestos, de la desresponsabilización, de las trincheras contrarias, se hablará del contrincante, contraparte, con un inmenso dispendio de tiempo, dinero y un gran desgaste emocional.

La familia pasará a formar parte de una larga fila de personas que deambulan por oficinas grises, acompañadas por sus abogados, dependientes de resoluciones, peritos  y audiencias. El protagonismo pasará a colocarse en la burocracia y no en el dolor o indignación que vienen sufriendo y lo que es peor, actuarán convencidos de que es un juez, un tercero desconocido y desconociente de la historia familiar, quien aportará la solución.

Viejos paradigmas, palabras vacías de contenido o con contenidos equivocados (visitas, tenencia, alimentos, menores, etc.) en largas sentencias ordenatorias pretenderán ocupar el lugar del amor, de las palabras tiernas, de los gestos de cuidado, de las responsabilidades compartidas. La familia habrá quedado impotente, descalificada.

¿Es posible una forma de encuentro constructivo ante el desencuentro?

Creemos que si, rotundamente, ES POSIBLE. La mediación podría ser el camino para construir nuevas alternativas de encuentro ante el desencuentro.

Cuando decimos mediación pensamos en un espacio informal (no superfluo), flexible (no laxo), que permite conversaciones  abiertas, diálogos sustentables.

Un espacio protegido, amigable, atento, en el que todos los participantes, incluído el mediador u operador de familia, componen un sistema de observación y auto observación que deviene en comprensión y participación activa de la elaboración de alternativas.

Se pondrá la mirada en el futuro, en los proyectos, en los sueños. El pasado servirá exclusivamente para comprender los puntos de dolor actuales, legitimados por verdaderos, las emociones son siempre verdaderas. No perdemos de vista que un acuerdo podría ser la solución, pero, no es el objetivo en este caso. El objetivo principal es el proceso en sí, instancia superadora de encuentro, crecimiento y aprendizaje.

Cuando decimos Mediación partimos de la idea de un proceso en el que confluyen  múltiples e intensas  emociones,  diversidad de voces presentes y evocadas, posturas rígidas o en apariencia inamovibles, un contexto social,  reglas y mandatos culturales (implícitas o explicitas) , extensas descripciones de situaciones dolorosas o irritantes , mitos de justicia, secretos familiares, cíclicas y reiteradas vueltas al pasado  y a la vez  conversaciones colaborativas y reflexivas, exploración de habilidades, tejido de redes, tendido de puentes, miradas hacia el futuro, revalorización o diseño de sueños, creación de alternativas.

Una oportunidad de encuentro entre seres humanos en el que  se despliegan muchos tipos de  lenguajes, todos  valiosos. Hablarán el cuerpo, las palabras,  los silencios.

Todo esto se va desarrollando lenta y minuciosamente con la utilización, por parte del mediador -facilitador de conversaciones, legitimador de sueños- de la herramienta estrella, LA PREGUNTA, en su gran variedad de formas (circulares, reflexivas, abiertas, cerradas.).

Contamos con otras herramientas: útiles equipos reflexivos, mini conversaciones,  armado de esquemas de red (genograma), legitimación, connotación positiva, parafraseo, redefinición  y otras que iremos utilizando a lo largo del proceso.

El objetivo podría ser,   entonces, un encuentro o reencuentro por medio de diálogos compartidos en los que los consultantes recuperen el  poder de autogestión de las situaciones difíciles por las que atraviesan.

 

 

 

HERRAMIENTAS

Pasaremos ahora a enumerar una serie de herramientas que utilizamos en el proceso de Mediación. De ellas describiremos solamente dos, el Esquema de Red y la Pregunta, no por considerarlas más importantes, sino por razones de espacio para esta ponencia.

Las herramientas usadas se eligen a medida que transcurre la entrevista,  según el caso, según la necesidad o percepción del mediador, según las necesidades de la familia, según el momento de la mediación que se esté desarrollando.

Algunas de las herramientas usadas son: distintos tipos de preguntas, equipos reflexivos, mini conversaciones,  armado de esquemas de red (genograma), legitimación, connotación positiva, normalización, parafraseo, redefinición, tormenta de ideas, metáforas.

1) La red, armado del esquema de red y genograma.

Es de vital importancia en el proceso de mediación destacar, conocer o reconocer la existencia o inexistencia de red en los consultantes. Nos referimos a la red cuando hablamos de aquellas personas que forman su familia, los amigos, las instituciones o profesionales que forman parte de su historia actual y pasada.

Utilizamos un diagrama convencional, que ejemplificaré más adelante. Puede ser armado, a modo de apunte personal del mediador,  mientras se realiza la conversación inicial y se irá completando durante el resto de la entrevista, e, inclusive, podrá ir actualizándose en los siguientes encuentros. También puede confeccionarse conjuntamente con el consultante  o realizarse en la pizarra entre todos, o de acuerdo con las formas que vaya tomando la entrevista.

Permite resumir en una pequeña hoja, gran cantidad de información: fechas, nacimientos, fallecimientos, embarazos, adopciones, relaciones fuertes, débiles, litigiosas, amorosas.

La información más importante que proporciona el esquema de red es la que permite plasmar en una hoja de papel los recursos humanos e institucionales con los que cuenta cada consultante.

En un comienzo lo llamábamos genograma dado que el esquema resumía una cantidad de datos relacionados con la familia consanguínea y política de los consultantes.

Actualmente lo denominamos ESQUEMA DE RED, ya que hay muchos elementos que conforman ese mapa de recursos que no tienen que ver con la familia de origen y sí con las relaciones humanas que los consultantes han logrado construir con otras personas o instituciones.

El esquema de red que se incluye más abajo es sumamente sintético. No se han incluido en él, por ejemplo, a los padres y hermanos/as de María y Juan, ni el grado o característica de los vínculos entre ellos dos y el resto de personas o instituciones que aparecen. Normalmente se incluyen en el esquema tres generaciones como mínimo, con edad, nombre, ocupación.

Utilizamos líneas gruesas o finas para unir aquellos vínculos más fuertes o más débiles y líneas zigzagueantes entre aquellos que existen relaciones conflictivas. Incluimos los antiguos y nuevos matrimonios o parejas y encerramos en un círculo a quienes viven juntos.

ESQUEMA DE RED

MARIA,   37                                          JUAN, 39

DOCENTE                                   INGENIERO

AMIGAS:LUCIA Y ANA

CASADOS/1998    DIVORCIO/2010

PARROQUIA STA. RITA                                                                    CLUB RACING

IAN, 8                                                LUCILA, 4

PADRE IGNACIO

ESC. N° 12 PAULO FREIRE

 

2. La pregunta.

Como ya lo hemos destacado, la pregunta es la herramienta estrella.

Nos manejaremos, a lo largo de todo el proceso, formulando preguntas que nos permitirán  conocer, ampliar lo conocido, ratificar, recopilar datos, acercarnos al otro con una sana curiosidad.

Las preguntas cerradas, nos contestan por sí o por no y nos dan, en muchos momentos, certezas sobre hechos concretos. ¿Su hijo vive con Ud.? ¿Ud. paga gastos de sus hijos?

Las preguntas abiertas amplían información, permiten al consultante explayarse, abren a otras preguntas. ¿Para qué? ¿Cómo? ¿Por qué?

Algunas permiten visualizar el futuro: ¿Qué sería diferente? ¿Qué otra cosa se podría hacer? ¿Cómo se ve en dos años?

Otras tienen que ver con el pasado inmediato o indagan sobre déficits o problemas, otras exploran sobre recursos y habilidades, otras son preguntas reflexivas.

Las preguntas circulares nos permiten saber qué piensan o qué dicen o cómo influyen las voces de otras personas en los consultantes y en la historia contada. ¿Qué piensan sus padres sobre esto? o ¿qué diría su hermana si estuviera aquí?

Tanto las preguntas como los comentarios realizados deben ser lo suficientemente inusuales como para incluir una novedad en lo que viene trabajándose sin perturbar.

La pregunta no es una herramienta inocente. Eso es algo que tendríamos que tener en cuenta en todo momento, ya que nuestra pregunta  puede ser un elemento de dominación, colonización, descalificación. No deberíamos perder de vista el valor que los consultantes dan a la opinión profesional.

El tono de la pregunta no debe implicar juicios de valor ni descalificación de opiniones o modelos de vida, ni encerrar conceptos morales o críticas o validación de conductas.

 

MOMENTOS DE LA MEDIACIÓN

1) Primer momento. Encuentro humano. Registro de emociones. Legitimación. Recabado de información.

Este primer momento es crucial para el resto del proceso. Es el momento del encuentro y descubrimiento de quiénes somos los que formaremos este equipo a lo largo de una pequeña serie de entrevistas.

Será muy importante conocer detalles de vida de la familia, actividades, amistades, conformación del grupo familiar, escuelas, hobbies, personas que son soporte emocional o económico, voces, emociones, habilidades actuales, habilidades pasadas, sueños futuros, proyectos, todo, sin perder de vista EL PROBLEMA.

“Detectar los puntos de dolor, fogonear los deseos. No centrarnos en el problema si queremos colaborar para resolverlo.” (Eduardo Cárdenas)

Es decir, bucearemos en el motivo de la consulta al mismo tiempo que iremos tejiendo el encuentro humano. La clave de este momento es la creación de un espacio confiable.

El registro de las emociones también será una pieza clave antes, durante y después de finalizada la entrevista.

Antes de comenzar, el mediador debe prepararse. ¿Esto significa que debemos tener información previa de los consultantes y debiéramos leerla? No es a eso a lo que nos referimos.

Antes de la entrevista el mediador necesita unos minutos de propia introspección. De estar aquí, llegar, centrarse. Algunas preguntas pueden ayudar, ¿Cómo estoy? ¿Qué tengo que dejar afuera de la entrevista antes de comenzar? (una discusión previa, un llamado telefónico urgente o pendiente, que es mejor realizar antes,  prejuicios o preconceptos sobre la familia motivados por cierta información previa) ¿Estoy cómodo? ¿Inquieto? ¿Qué puedo dejar afuera de la entrevista? ¿Qué no puedo? (Lino Guevara).  REGISTRO, palabra clave.

Podemos también, en esos momentos previos, practicar algunas respiraciones profundas, unos minutos de algunos ejercicios de armonización que sepamos nos son útiles para centrarnos y estar presentes, aquí y ahora. Lo llamamos check in (según Lyra D Monroe, nos hiciera ejercitar en su taller de Justicia Restaurativa).

Durante la entrevista, las emociones irán apareciendo mientras fluya la conversación.  Rabia, dolor, ira, despecho, indignación y también sorpresa, afecto, admiración, comprensión. Todas ellas serán legitimadas, escuchadas con atención, valoradas y reconocidas con palabras cuidadosas. Tendrán un espacio adecuado y respetuoso, con la guía y dirección del mediador que forma parte de este equipo como coordinador y director del proceso y quien también expresará sus emociones sinceras sobre lo escuchado. Por ejemplo: “Puedo comprender la tristeza que Uds. sienten” o  “Me produce mucha alegría ver cuánta energía surge de esta conversación” o “Estoy admirado por su valentía”, etc.

Hablar de la vida, del futuro, de los sueños, del pasado doloroso y feliz, recordar  momentos en los que sí hayan podido resolver juntos otras situaciones difíciles, refrescar  los recuerdos de cómo lo han hecho, hablar de los hijos, de las mascotas, de los hobbies, siempre volviendo al problema, permitirá ir recabando información y, al mismo tiempo, lograr la magia del encuentro humano, encuentro que permite confiar, fluir, colaborar, construir. Cuando las emociones más profundas vayan surgiendo, vayan

siendo explicitadas, la magia habrá comenzado.

Finalizado el encuentro, se evaluará lo sucedido y se podrán registrar las emociones generadas por el mismo. Podremos preguntarnos ¿Cómo estamos? ¿Cómo nos vamos? ¿Qué sentimos ahora igual o distinto de cuando comenzamos la entrevista?

Por lo tanto y sintetizando este momento: recabada la información, registradas las emociones, validadas como ciertas e importantes, conocidas por todos, producido el encuentro humano, podremos pensar más tranquilos en cuál es el motivo de la entrevista y cómo podemos avanzar sobre la solución.

 

2) Segundo momento. Armado de la red. Mirada hacia el futuro. Redefinición del problema.

En este segundo momento, el objetivo estará puesto en el armado de la red de recursos y en el trabajo de recuperar, descubrir y/o recrear las habilidades con las que cuentan los consultantes.

Todo el trabajo realizado en el primer momento, permite que la entrevista transcurra ahora en un terreno confiable y en el que intentaremos instalar un diálogo colaborativo y constructivo.

Tendremos una conversación en la que las ideas sobre cuál es el problema irán  girando hacia otras ideas sobre lo mismo cuál es el problema.

Tomaremos señales o marcas de la conversación  que permitan aperturas. Las señales son palabras, o gestos o comentarios o metáforas que han sido dichas y que podrían incluirse para abrir hacia otras formas de leer el guión original traído por los consultantes. Las nuevas lecturas podrán ser realizadas por todo el equipo de trabajo, tanto por los consultantes como por el o los mediadores.

Tendremos un especial cuidado en cuidarnos y cuidar. Cuidar las palabras que se usen, que no pasen desapercibidos los gestos que aparezcan, el lenguaje corporal, los temores, los rebrotes de emociones iniciales.

La conversación girará alrededor de perspectivas posibles, todas válidas (siempre que estemos dentro del terreno de lo lícito), tantas como personas y voces participen de la mediación. Se irán seleccionando aquellas más acordes y consonantes con las de los consultantes.

Aquí participarán todas las voces, las de los presentes, las de los ausentes, las miradas, las palabras de la cultura, las palabras familiares y las palabras personales, incluyendo las del o los mediadores. Todos estamos atravesados por patrones y reglas culturales, familiares. El tema está en que nada ni nadie sea ignorado. Ponerle palabras a todo aquello que no las tiene.

Reaparecerán o brillarán más en este momento, quizás, otras emociones: la pasión, la esperanza, la euforia, y por supuesto, también la desesperanza , la indiferencia. Es un artesanal trabajo en equipo que debería permitir instalar la creatividad e imaginación para la construcción de los nuevos guiones.

Aquí los sueños y proyectos futuros comenzarán a tener un espacio y serán el motor de la redefinición: una revisión de los planteos originales, transformados en pedidos posibles y en ofrecimientos sustentables.

“De este modo…, toda palabra realmente pronunciada  (o escrita con sentido)…es expresión y producto de la interacción social de tres: del hablante (autor), del oyente (lector), y de aquel de quien o de que se habla (el protagonista)… Michail M. Bachtin. Hacia una filosofía del acto ético.” Hugo R. Mancuso. La palabra viva. Teoría verbal y discursiva de Michail M. Bachtin.

La conversación en si misma será el protagonista.

Creemos, y así nos lo ha mostrado nuestra experiencia, que todo este proceso no es lineal, es circular y tiene avances y retrocesos, pero los avances son mayores que los retrocesos, por esa razón, avanzamos.

3) Tercer momento. Elección de alternativas. PPP o redacción de acuerdos.

Redefinida la situación, estaremos en condiciones de construir listados de alternativas. Todas podrán ser tenidas en cuenta a los fines de definir el PPP (Eduardo Cárdenas) o próximo pequeño paso. La elección o decisión del PPP es una forma de concretar pequeños  acuerdos. Ambos consultantes consensuarán cuál será ese pequeño paso que darán juntos, ese pequeño acuerdo que llevarán adelante durante  tiempos reducidos, hasta la próxima entrevista. Será una forma de terminar la ardua tarea que se vino desarrollando, en una o dos entrevistas.

Luego seguirán los chequeos de las posibilidades de cumplimiento del mismo, los cambios necesarios para su mejor cumplimiento: los próximos pasos posibles hasta llegar, o no, a haber resuelto la totalidad de los temas en cuestión, ya redefinidos anteriormente y en permanente potencial redefinición.

La redacción de estos pequeños acuerdos es muy importante. Creemos que debe ser elaborada por los mismos consultantes, con la guía del o los mediadores y de los abogados si hubieran participado del proceso. El lenguaje debe ser claro, entendible, debe reflejar los verdaderos intereses y compromisos a los que ha llegado la familia.

No siempre es necesario hacerlos por escrito. Muchas veces la promesa de cumplimiento actúa como un verdadero impulso para su puesta en práctica. En la misma entrevista se evaluará la necesidad del escrito, y la decisión surgirá del consenso.

CONCLUSIÓN FINAL

Finalizando esta apretada síntesis que pretende reflejar en pocas palabras la tarea que venimos desarrollando, podríamos respondernos a la pregunta inicial: ¿En qué pensamos   cuando decimos Mediación?

Pensamos en un proceso que permite mirar hacia el futuro mientras pueden sostenerse las diferencias en paz, en el que se recuperan  las ideas de abundancia y autogestión.

 

BIBLIOGRAFIA

v  ABC de los padres separados. Ed. Fundación Retoño.

v  ABC de los padres separados cuando se forma una nueva pareja. Ed. Fundación Retoño.

v  ABC de los padres con hijos adolescentes. Ed. Fundación Retoño.

v  ABC del matrimonio y la pareja con compromiso hacia el  futuro.  Ed. Fundación Retoño.

v  Ahrons, Constance. El Buen Divorcio. Conservando su familia unida cuando su matrimonio se divide.

v  Andersen, Tom. El equipo reflexivo. Diálogos y diálogos sobre los diálogos. Editorial Gedisa. Barcelona. España. Abril 1994. Capítulos 1,2 y 3.

v  Andersen, Tom. Procesos de reflexión: informativos y formativos. ¡pueden tomar prestados mis ojos, pero no deben quitármelos!

v  Baruch Bush, R.A. y Folger, J. P. La promesa de Mediación. Editorial Granica. Buenos Aires. 1996.

v  Boscolo, Luigi y otros. Terapia familiar sistémica de Milán. Diálogos sobre teoría y práctica. Amorrortu Editores. Buenos Aires. Noviembre 1989.

v  Cárdenas, Eduardo José. La mediación en conflictos familiares. Lo que hay que saber. Ed. Lumen/Humanitas, Buenos Aires, 1998.

v  Cecchin, Gianfranco y otros. Irreverencia. Una estrategia de supervivencia para terapeutas. Ed. Paidós. Buenos Aires. 2002.

v  Convención Internacional de los Derechos del Niño, Niña y Adolescente.

v Guevara, Lino y otros. El profesional consigo mismo. Ficha para entrenamiento de Orientadores y Mediadores Familiares. Fundación Retoño. Buenos Aires. 2000.

v Guevara, L., Costa, M., Rossin, S. y Tavernier, K.   ¿Qué tipo de ideas sobre violencia sirven mejor, a su juicio, para fundamentar acciones por la paz?  Sistemas familiares y otros sistemas humanos. Ed. ASIBA. Año 22 – N° 1-2. Buenos Aires. Febrero 2006.

v  Haley, Jay . Terapia para resolver problemas. Amorrortu Editores. Año 1985.

v  Haynes, J.M. y otro La mediación en el divorcio. Estrategias para negociaciones familiares exitosas basadas en casos reales. Ed. Granica.

v  Pittman, Frank. Momentos decisivos. Tratamiento de familias en situaciones de crisis.

Susana Mirta Rossin.

Abogada de Familia- Mediadora- Orientadora Familiar.

 

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